29F en Sevilla: juntos pero no revueltos

Cubrir una manifestación multitudinaria es como deshojar una margarita: nunca sabes cómo puede acabar ni la cantidad exacta de amigos que te vas a encontrar entre las huestes de manifestantes.

Juan José Fernández Cerero, Jesús Rodríguez y Gregorio Verdugo, tres periodistas que no mosqueteros, como siempre llegaron con la hora justa, un cohete empujando tras el culo y dando más vueltas que una noria para dar con la cabecera y la pancarta de apertura. Las declaraciones iniciales de los protagonistas se quedaron por el camino, para lamentaciones posteriores a la hora de escribir este artículo.

Como buenos compañeros nos repartimos las funciones. Jesús y Juanjo se encargarían de tomar las imágenes de vídeo y Gregorio el sonido con nuestro flamante micrófono de mano y su kilométrico cable. Conclusión: Gregorio se pasó toda la manifestación cargando con el puto micrófono de una forma absurda, puesto que no tomamos ninguna declaración. Parece ser que tuvo que reprimir una ganas tremendas de ponerse a tirar cohetes durante el transcurso de la marcha.

La cita estuvo muy concurrida. Treinta mil, dicen. Nosotros nos paramos al llegar al quinientos. Y una compañera de Canal Sur Radio, con su correspondiente peto de protesta por los despidos que se están produciendo en la casa, se acercó a un policía nacional a preguntarle cuál era la cifra oficial de asistentes. Yo sólo estoy aquí para vigilar que no quemen contenedores, imaginamos que le contestaría.

El caso es que ni la compañera ni nosotros averiguamos cuál era la estimación oficial, ni puta falta que nos hacía. Entre el barullo que iban formando, los petardos haciendo temblar los arbotantes de la catedral y el lío con los cables del micrófono entre las piernas de los manifestantes, preferimos tirar de la doctrina de De Guindos y “desmitificar las cifras”. Treinta mil, pues.

Y así, entre empujones y alaridos, abriendo de vez en cuando la boca para que los estallidos no nos reventaran los tímpanos, alcanzamos a colocarnos bajo la tribuna desde donde se disponían a hablar los oradores. Todo un momento de clímax, no por la brillantez de los discursos, sino porque también lograron acceder hasta allí tres jóvenes, de estos que se podrían calificar de “antisistema”, que comenzaron a increpar a los dirigentes sindicales con el consiguiente cabreo de la peña allí congregada. ¿Dónde os habéis metido?, les gritaban.

La cosa se terminó de liar cuando un fotógrafo de un medio de comunicación trataba de hacer su trabajo, captar imágenes de los manifestantes, cuando de pronto fue rodeado por una especie de guardia pretoriana sindical que enarbolaba banderas de plástico y que le recriminaban el haberles sacado en el encuadre. En el vídeo tenéis parte de la disputa que acabó dilucidando si era o no imprescindible llevar visible el carné de prensa para cubrir una manifestación. Parece ser que no hay bastantes problemas en las empresas, con la que está cayendo, que es de primera necesidad aclarar ese asunto.

Hay que reseñar que el olvido también acudió a la manifestación. Lo hizo cuando los agradecimientos a las organizaciones sociales y políticas que habían secundado la convocatoria. Las nombraron a casi todas, pero se les olvidó el Movimiento 15M y otros sindicatos y partidos que también asistieron.

Puede que sólo sean formas, hay quien opina que es ruptura con la ciudadanía y alejamiento de la sociedad, que es lo que uno piensa cuando ve al final de la marcha a tanta gente -cuatro gatos, pensarían en CCOO y UGT, con esta moda de desmitificar las cifras- gritando críticas a los sindicatos mayoritarios cuando ya hacía media hora que éstos habían soltado su discurso y cada mochuelo andaba caminito de su olivo.

En cualquier caso, el olvido es siempre imperdonable, sobre todo a la hora de agradecer los apoyos, como en este caso. Aunque allí estaba la gente para recordárselo. Como debe ser.

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