Cacerolada contra el rescate bancario ante el Banco de España en Sevilla

Eran las 19:30 horas del martes 12 de mayo de 2012, en la encrucijada que conforman la Avenida de la Constitución y la Plaza de San Francisco, donde se yergue el edificio de la sucursal del Banco de España en Sevilla, presidido por una fuente delante de la puerta principal que en esta época se convierte en una bendición.

A esa hora de la tarde el calor caía a plomo sobre las calles de Híspalis y sus transeúntes. La cacerolada, convocada a través de Internet y las redes sociales por el 15M y numerosas organizaciones políticas y sociales, contra el plan de rescate a la banca del gobierno tenía previsto iniciarse entonces.

Los escasos asistentes se concentraban bajo los aleros del edificio del Ayuntamiento, parapetados bajo las sombras para protegerse del agobio del calor. A la hora de comenzar el concierto se reunieron alrededor de 200, número que se fue incrementando con viandantes y curiosos a medida que el volumen de ruido se iba haciendo dueño del centro neurálgico de la ciudad.

Los instrumentos, variados y originales, conformaban una variopinta orquesta; cacerolas, silbatos, bocinas, llaves, tambores y hasta un enorme paellero, que era golpeado sistemáticamente con cazos y escurridores. Y además estaban los lemas coreados a viva voz por todos: “no es un rescate, es un saqueo”, mientras se alzaban las manos al cielo, como implorando limpieza. Incluso hubo un tamborilero, aunque no consta que la Virgen del Rocío estuviera presente para pesar de la ministra de Trabajo, Fátima Báñez.

El concierto fue ganando en intensidad y estruendo mientras los agentes de la policía nacional allí presentes se hacían fuertes en sus posiciones defendiendo la entrada de la entidad bancaria. Lo extraño de verdad hubiese sido que protegiesen a los ciudadanos. Al principio sólo había un furgón policial junto a la fachada lateral del banco. Al final acabaron siendo tres, dos de ellos pertrechados bajo la sombra inigualable del edificio Filella.

En las pancartas y carteles, como siempre que se trata del 15M, mucho ingenio y creatividad a pesar de la escasez de medios. Y, ante la sobreabundancia de policía, a algún que otro agente incluso le dio tiempo de ligar, o al menos de intentarlo, mientras los manifestantes seguían a lo suyo, aporreando con frenesí las cacerolas y destripando sus bocinas y silbatos.

Al final, se propuso acordar un día, hora y lugar fijos para protestar de manera continuada cada semana venidera. La idea fue acogida con entusiasmo y con aplausos. Después la concentración se disolvió con la misma fluidez con la que se había formado. Pasaban ya las nueve de la noche. Al madero casanova alguien le había acabado de estropear el plan con su regreso obligado a prietas las filas. Tiene que ser tela de jodido no poder ligar a gusto mientras curras.

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