#25S en #sevillahoy bajo el sopor del membrillo

[También en sevillareport: ‘La ley del silencio’, artículo de Juanjo F. Cerero]

Gregorio Verdugo / Jesús Rodríguez | Ayer desparramó el otoño su sombra sobre Sevilla en forma de nublados que impregnaron a los viandantes de una sobaquina líquida insoportable. En la mañana del 25 de septiembre de este interminable año de crisis, todo parecía ir a juego con el gris ceniciento de los malhumorados, con la blancura de los optimistas, con el azul de fondo de la calidez humana y los destellos espúreos del sol del sur, que ciega la visión de los hombres torpes. Los colores de la naturaleza como espejo del ánimo alterado de los humanos.
El cielo casi encapotado y los presagios de lluvia fueron el preludio del enfado mayúsculo de los españoles, que durante meses ha sido encauzado hacia la fragua de las distintas manifestaciones que ayer tuvieron lugar en el Congreso de los Diputados, convocadas primero para tomarlo y finalmente, dado el revuelo levantado, para rodearlo.

La manifestación ciudadana del cabreo cósmico que este país ha ido acumulando durante los últimos años -y que es patente de forma cada vez más cotidiana, amplia y contundente- tenía programada una réplica regional ante el Hospital de las Cinco Llagas, sede del Parlamento de Andalucía. A las cuatro de la tarde, cuando aún faltaba una hora para que frente a las puertas empezaran a concentrarse manifestantes de distintos colectivos, las nubes se desvanecieron tan rápido como habían cubierto la mañana. A esa hora llegaba a la cámara Jose Antonio Griñán, el presidente de todos los Andaluces, para prestar declaración ante la comisión que investiga el execrable escándalo de los ERE falsos.

El cielo se abrió por fin en un rompimiento de gloria, una suerte de símbolo de la lucidez de una maraña humana que desafió a las porras y a los cascos para hacer llegar su voz a los gobernantes, refugiados de la voluntad ciudadana dentro de esa urna de cristal que es la representatividad que dan los votos. Podría decirse, en el ejercicio de la nula habilidad de este diario para contar multitudes, que allí había mil, dos mil, tres mil personas, pero como una imagen vale más que mil palabras, preferimos mostrar el mar de cabezas y de banderas, con un rumor de gritos como olas chocando frente al muro infranqueable del Parlamento.

No sólo los manifestantes, que fueron concentrándose hasta apiñarse delante de la puerta del edificio de la Cámara, rodearon el Hospital de las Cinco Llagas. También lo hizo una triple empalizada improvisada para la ocasión: la de dos cordones de policía, uno delante y otro detrás de la verja habitual y un largo pasillo habilitado con vallas para que los vehículos pudieran acceder al interior del recinto. Los agentes y la multitud se hallaban casi pegados entre sí, y eso desembocó en algunos momentos de tensión que no pasaron a mayores.

Sobre las consignas se alzó, a través del megáfono, la voz retumbante y clara de Diego Cañamero, a la cabeza de la delegación del SAT para esta jornada, que reclamó a los asistentes que formaran una cadena humana. El empuje de la protesta fue creciendo, y la alegría cundió cuando se anunció que Ignacio García, el presidente de la comisión de investigación del caso de los ERE falsos, que en ese momento estaba celebrándose dentro el Parlamento, iba a recibir a una delegación de cinco personas para escuchar las reclamaciones de los ciudadanos.

Agolpados sobre la valla bajo un sol de plomo, a la espera de que Diego Cañamero, María Carmen García, Dolores López (SAT), Marisa López (15M Triana) y Miguel Sanz (Coordinadora 25S de Sevilla) regresaran del interior de la Cámara, las gargantas ocuparon el rato entonando al unísono cánticos y consignas, propinando una sonora pitada a los parlamentarios o dando voz al himno de la blanca y verde. Por fin, tras un largo rato, la delegación regresó de su incursión en el inexpugnable Parlamento con expreso descontento, como admitió el representante de la Coordinadora 25S de Sevilla, Miguel Sanz.

[audio http://archive.org/download/MiguelSanz/MiguelSanz-Manifestacin25sSevilla.mp3]

Él mismo se encaramó, a continuación, a la furgoneta del SAT para pronunciar el manifiesto de la convocatoria del 25S. Cañamero vino detrás, la voz ronca de desgañitarse ante la gente que aclamaba su nombre, ante el fragor de la calle que, una vez más, para no dejar duda de dónde está Andalucía, si dentro o fuera del Parlamento, puso en el cielo nuestro himno.

Las gargantas callaron, no para siempre, sólo por ahora, y los pasos se alejaron del fortín parlamentario, hoy un poco más aislado de la voz que atrona en la calle. El cielo plomizo de la mañana no fue más que un vago recuerdo durante toda la tarde, y pronto el sol de septiembre se fue convirtiendo en la sombra que cubrió la mente de todos, puesta ya en los sucesos de la Plaza de Neptuno de Madrid.

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